Herberth Cuba García

Médico – Analista en temas de Salud

HERBERTH CUBA GARCÍA
Artículos

Cambio de gobierno y falencias del Minsa


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Frente a sismos, al fenómeno de El Niño y a otros eventualidades

La gestión actual del Ministerio de Salud (Minsa) deja en herencia para el nuevo gobierno serias falencias para hacer frente a una coincidencia de factores que generan riesgo e incertidumbre. Por ejemplo, la implementación incompleta de su nuevo Reglamento de Organización y Funciones (ROF) del Minsa, la transición de la Dirección General de Gestión de Riesgos de Desastres y Defensa Nacional (Digerd) hacia una nueva estructura organizacional, el cambio de gobierno y la renovación de autoridades, la amenaza de un fenómeno de El Niño con potencial impacto sanitario y la experiencia reciente de Venezuela que recuerda la vulnerabilidad sísmica del Perú.

En ese sentido, el gobierno entrante debe dejar atrás la parálisis de los dos últimos ministros que, en lugar de fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias  y desastres por parte del Minsa, se enfocaron en evitar una contienda laboral entre la defensa o la crítica a la estructura de Digerd debido al nuevo Reglamento de Organización y Funciones del Minsa. Desde el 30 de octubre del 2025, en que se promulgó la Sección Primera del Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Salud (ROF), está pendiente la promulgación de la resolución ministerial que apruebe la Sección Segunda de ese Reglamento (ROF), en el que se incluye emergencias, desastres y defensa nacional, a pesar de que solo se le había otorgado un plazo no mayor de 10 días. Han transcurrido dos gestiones ministeriales y eso no ha ocurrido. Hay que resaltar, por un lado, que se debe adecuar su estructura a los Lineamientos de Organización del Estado, con la finalidad de evitar que se mantengan órganos cuya naturaleza ya no corresponden con las competencias que ejerce y Minsa y por otro lado, que no se pierda la capacidad de conducción sectorial a pesar de que la rectoría se encuentre en otros ministerios, es decir, en la Presidencia del Consejo de Ministros y en el Ministrio de Defensa. Entonces, no se trata de escoger entre una Dirección General o una Oficina. Se trata de garantizar que el cambio organizacional no genere un vacío de conducción. En ese sentido, el debate sobre la transformación de la Digerd no debería reducirse a una discusión sobre organigramas o jerarquías. La tarea consiste en lograr que el Minsa cuente, durante un periodo de alta incertidumbre, con la capacidad institucional suficiente para conducir la respuesta sanitaria frente a emergencias y desastres de gran magnitud.

Hay que tomar en cuenta, que un desastre, como el terremoto de Venezuela, deja lecciones, la primera, es que las normas, sobre todo, en los primeros momentos luego del desastre, cuentan poco, si no estan enraizadas en la mente de los funcionarios, en los actores decisores y en la población. La segunda, que es importante, que se sepa, quién decide, quién coordina, quién moviliza recursos, quién mantiene la continuidad de los hospitales, quién representa al sector salud ante el resto del Estado, entre otros. Cuando estas respuestas no están claramente definidas, aparecen duplicidades, retrasos y pérdida de eficiencia.

En ese sentido, hay un riesgo que ha pasado desapercibido, que es la falta de implementación del nuevo Reglamento de Organización y Funciones del Minsa (ROF), ya que, en primer lugar, pueden coexistir funciones antiguas y nuevas, entre el Minsa y los otros ministerios o que  existan vacíos de responsabilidad y que generen incertidumbres sobre la cadena de decisiones. En segundo lugar, una emergencia y un desastre, obliga a que se preserve la unidad de mando. En ese sentido, la adecuación de la organización del Minsa a los Lineamientos de Organización del Estado y a la distribución vigente de competencias establecida por la Ley  29664, que organiza el Sistema Nacional de Riesgo de Desastres (Sinagerd) cuya rectoría esta a cargo de la Presidencia del Consejo de Ministros, y el Decreto Legislativo 1129 que organiza el Sistema de Defensa Nacional bajo la rectoría del Ministerio de Defensa.

El Ministerio de Salud mantiene responsabilidades sectoriales de implementación, coordinación y articulación. En ese sentido, el artículo 15 del Decreto Legislativo 1129 no exige una Dirección General, sino oficinas de Seguridad y Defensa Nacional, como tampoco, la Ley 29664, inciso 2, obliga a crear una Dirección General, al contrario, señala que “las entidades públicas constituyen grupos de trabajo para la gestión del riesgo de desastres…” Sin embargo, la discusión, que en modo increíble ha paralizado al Minsa ha sido el de la denominación, cuando deberían haberse enfocado en garantizar que dicha “Oficina o Dirección” mantenga la dependencia funcional que exige la norma respecto de la alta dirección. En ese sentido, el Minsa atraviesa una situación de transición organizacional en la que la estructura vigente no refleja plenamente la distribución actual de competencias del Estado ni se ha culminado la adecuación prevista en el nuevo Reglamento de Organización y Funciones (ROF). Como consecuencia, subsisten funciones, estructuras y relaciones institucionales que generan superposición con otros sistemas administrativos, particularmente con la PCM y el Ministerio de Defensa.

En consecuencia, es necesario, en primer lugar, concluir la implementación del nuevo Reglamento de Organización y Funciones del Minsa (ROF) antes del inicio del periodo de mayor riesgo, definiendo con precisión competencias, relaciones funcionales y procedimientos de coordinación. En segundo lugar, hay que precisar la cadena de mando sectorial para la preparación, respuesta y rehabilitación sanitaria, diferenciando claramente las responsabilidades de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) , el Ministerio de Defensa y el Minsa. En tercer lugar, revisar y de ser el caso, aprobar protocolos intersectoriales vinculantes que definan la interacción entre el Sistema Nacional de Emergencias y Desastres (Sinagerd), el Sistema de Defensa Nacional y el Sistema Nacional de Salud (Minsa). En cuarto lugar, hay que mantener y fortalecer las capacidades técnicas especializadas, asegurando que la reorganización no implique pérdida de experiencia institucional. Así como, realizar ejercicios nacionales de simulación que validen el nuevo modelo organizacional antes de enfrentar una emergencia real.

El verdadero reto no consiste en decidir si la antigua Digerd debía mantenerse como Dirección General o transformarse en Oficina. Esa es una consecuencia del nuevo modelo organizacional del Estado. El reto consiste en asegurar que esa reorganización preserve la capacidad del Ministerio de Salud para ejercer el liderazgo técnico de la respuesta sanitaria cuando el país enfrente una emergencia mayor. La experiencia internacional demuestra que los desastres no ponen a prueba los organigramas sino que ponen a prueba la gobernanza. Y ésta exige reglas claras, liderazgo reconocido, coordinación efectiva y continuidad institucional. ¡Cuidado, en emergencias y desastres, la paralisis en la gestión genera muertos y heridos!

Por Herberth Cuba

 

Publicado en: El montonero

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Médico. Analista en temas de Salud.