La salida de Luis Quiroz del titularato del Minsa
La noche del 11 de marzo del 2026 asumió como nuevo ministro de Salud el médico Juan Carlos Velasco Guerrero. La salida y el cambio del ahora exministro Luis Quiroz Avilés estaba anunciado semanas antes, y se ha agravado por los reclamos desde diversos sectores que destacan las quejas de los ciudadanos, usuarios y pacientes. El reclamo más relevante ha sido la mala gestión y el copamiento político del sector Salud, EsSalud y otras instituciones de salud. Ligado a esto se produjeron denuncias sindicales por “mala gestión” e injerencia política en las designaciones y en las decisiones de gestión. También se sumaron los cuestionamientos públicos de los medios de comunicación que resaltan, entre otros, el copamiento político.
El enunciado “copamiento político” es la expresión de la falta de idoneidad de los funcionarios designados para ocupar los altos puestos que ofrece la administración pública y surge como explicación, a la constatación del nexo causal entre la falta de idoneidad y la designación. Sinecura era la palabra que se usó durante la colonia e inicios de la república para ese tipo de puestos, con el único afán de favorecer o pagar favores a costa del erario y del progreso nacional. En sentido opuesto, a un profesional que es altamente capacitado y que se ajusta al perfil del puesto, la acusación de copamiento político no cala en la opinión pública, indiferente de su postura política, al tener el merecimiento, porque, además, está en condiciones de resolver las quejas y los problemas que tiene la población.
El segundo aspecto relevante, es el desabastecimiento crítico de medicamentos. La expresión más grave es la falta de insulina, no solo en los hospitales y centros de salud públicos del Ministerio de Salud (Minsa) y regiones, sino también de EsSalud e incluso de las farmacias privadas. Este desabastecimiento, afecta a más de 20 mil pacientes, según denuncias de los propios afectados. La promulgación de la Resolución Directoral (RD) 18917 del 27 noviembre del 2025 y otras, por la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (Digemid), durante la gestión del exministro Luis Quiroz Avilés, que ordenó la inmovilización y retiro del mercado de una insulina fabricada por un laboratorio en la India, por graves irregularidades, como, por ejemplo, según la Resolución Directoral, manipulación de datos, presencia de impurezas, posibles toxinas e incumplimiento de las Buenas Prácticas de Manufactura.
Esta suspensión del registro sanitario se impuso a un producto cuya empresa comercializadora tenía una concentración de más del 90% de las compras estatales. Como es obvio, la suspensión produjo un desabastecimiento, más aún, cuando el Minsa, no había elaborado un plan alternativo para cubrir ese faltante. Aunque parezca increíble, en esta etapa, el Minsa hizo caso omiso, a sendos oficios, de congresistas de la República y de los afectados que advertían la inexistencia del plan alternativo, no solo para este, sino, también para otros fármacos, cuyos registros sanitarios fueron suspendidos y con riesgo de desabastecimiento. Encima, a pesar de la inmovilización y retiro del fármaco, algunos hospitales, a falta de insulina, incluso en el sector privado, continuaron con su uso, debido a que no había otra alternativa, frente al riesgo de que los pacientes se compliquen con ceto-acidosis y finalmente mueran. Entonces, por un lado, la queja de los propios pacientes contra la calidad del fármaco y por otro, el dilema ético del médico de prescribirlo, por imperiosa necesidad.
La reacción del Cenares, fue tardía, primero, ya en pleno desabastecimiento, con compras directas con pequeños volúmenes, que solo, servían como calmantes temporales, frente al enorme faltante de insulina que se incrementa día a día. Luego, a inicios de marzo del 2026, se anunció la compra de 47 mil unidades de insulina NPH, cifra insuficiente para atender a todos los pacientes, además, este tipo de insulina no satisfacía el requerimiento de idoneidad para la población infantil. Recién, previo al cambio de ministro, se anunció una compra adicional de más de 75 mil unidades NPH para la continuidad terapéutica y más de 123 mil unidades de insulinas análogas, como respuesta a la demanda de la población infantil o pacientes con diabetes mellitus tipo 1. Cómo se puede apreciar, la crisis de desabastecimiento de medicamentos y de insulina en particular, se encuentra en pleno desarrollo y ha quedado como herencia para el nuevo ministro.
El tercer aspecto relevante es la falta de capacidad del Minsa y Susalud, para hacer que las EPS y aseguradoras privadas cumplan a cabalidad con las coberturas ofrecidas a los usuarios que están incluidas en el Plan. Susalud, bajo la gestión del ahora ministro, adujo falta de presupuesto para contratar más personal. En ese sentido, hay quejas de incumplimiento a plenitud de la Ley Nacional de Cáncer, de ser así, que se fiscalice, investigue y sancione. En ese contexto, el Minsa debe resolver las denuncias de los profesionales médicos en el sentido que los gerentes o las aseguradoras condicionan el ejercicio de su criterio clínico profesional, como es obvio, en detrimento de la salud de los pacientes.
El cuarto aspecto relevante ha sido la mala gestión para el sector Salud de la crisis energética a partir de la restricción del suministro de gas natural, luego de la rotura del ducto de Camisea, frente a las necesidades de fabricación de las plantas locales de medicamentos, así como, de los hospitales, clínicas y farmacias. Esta crisis energética agravó la ya existente crisis de abastecimiento de medicamentos, generando angustia y desazón en la población.
El quinto aspecto relevante son las deudas impagas a los proveedores privados. Las cifras, según el propio EsSalud, ascienden a más de 754 millones de soles. Sin embargo, el Minsa y las direcciones o gerencias regionales de salud no han proporcionado cifra alguna, aunque según los gremios empresariales, solo para el caso de medicamentos en el sector público, que implica el 60% del total de compras en el mercado, las “deudas impagas se arrastran hasta por tres años. En ese sentido, se quejan de morosidad crónica. A esto se suma, la corrupción, la impunidad y la recirculación de funcionarios cuestionados.
El nuevo ministro, medico, sin ejercicio profesional clínico o quirúrgico, con experiencia administrativa y en cargos de dirección, con maestría y doctorado y designado como Superintendente Nacional de Susalud por el expresidente Pedro Castillo, tiene el reto de mantener la neutralidad electoral, enmendar rumbos y por lo menos, mantener sin sorpresas la gestión ministerial para resolver las necesidades de salud de la población. ¡No más sobresaltos!






