Escueto en detalles, pero claro en las líneas maestras
La elección de las mesas directivas, tanto del Senado como de la Cámara de Diputados, ocurrida el 26 de julio, reacomodó las fuerzas políticas para acometer el futuro político del país. El Senado ha quedado a cargo del senador y vicepresidente de la República, Miguel Torres, del grupo parlamentario de Fuerza Popular. Además, Fuerza Popular en alianza con el Partido Renovación Popular suman 30 votos de un total de 60, suficientes para otorgarle estabilidad constitucional a la presidenta. Es un buen punto de partida para abandonar las sucesivas vacancias y renuncias presidenciales ocurridas los últimos diez años.
La elección de esta mesa ha evidenciado un resquebrajamiento al interior de la Coalición Democrática conformada por los otros cuatro grupos parlamentarios, al señalar que un senador suyo ha votado viciado, por tanto, ha favorecido el resultado de 30 a 29 en favor de la lista oficialista. Dos aspectos son relevantes, el primero, que, según el líder de Juntos Por el Perú, parte de la Coalición Democrática, habían acordado en que, al momento de votar, los senadores deberían mostrar ante cámaras, el sentido de su voto, a pesar de que los senadores y diputados, según la Constitución Política no tienen mandato imperativo sobre su voto o que el Reglamento del Congreso señale que la votación es secreta.
El segundo, es que, al no mostrar el sentido de su voto, una senadora, habría violado el acuerdo, y visto el resultado final de la votación, habría traicionado a la Coalición Democrática, por tanto, sería procesada políticamente por el partido Juntos Por el Perú. Es decir, vigilar y castigar, como diría Foucault.
En el caso de la elección de la Mesa Directiva de los diputados, ganó, como se esperaba, la lista de la Coalición Democrática, encabezada por el general en retiro del Ejército Oscar Reto e integrada, también, por un coronel de la Policía. Incluso el coronel formó parte en la captura del aún presidente Castillo, inmediatamente después del golpe fallido de Estado y lo condujo a la Prefectura de Lima, donde fue puesto a disposición de la justicia. Como es obvio, dada la confluencia de partidos, ahora la Coalición Democrática reclama su libertad, sin mayor convicción. Hay que precisar que la cámara de diputados tiene 130 miembros, 56 de ellos son parte de la alianza entre Fuerza Popular y Renovación Popular, oficialista, y 74 de la Coalición Democrática, opositora.
Alineadas las fuerzas políticas, el 28 de julio del 2026, se presentó ante el Congreso de la República, Keiko Fujimori Higuchi, primero, juramentó como presidenta de la República con el compromiso “de defender la soberanía, la democracia, la Constitución y la integridad de todos los peruanos, en especial, de los históricamente postergados”. Segundo, juraron los vicepresidentes solo con un lacónico, sí juro. Tercero, empezó su mensaje a la Nación, con la descripción de la situación crítica en que recibió el país, debido al abandono estatal, corrupción, ineficiencia en la gestión pública, brechas sociales significativas, deficiencias en salud, educación y transporte. Asimismo, resaltó la pérdida de millones de soles anuales por corrupción y mala gestión, además, de los altos índices de inseguridad, extorsión y desigualdad. Agregó también a los retos del cambio climático y el fenómeno El Niño, como amenazas presentes. Cuarto, señaló siete líneas estratégicas del gobierno, con un nuevo enfoque de implementación, basado en un método, disciplina y una ruta clara, con metas medibles y rendición de cuentas. Precisó, que “el reloj ha comenzado a correr. Los 1826 días de trabajo (cinco años) por la grandeza en nuestra patria empiezan ahora mismo «.
Quinto, el diagnóstico para la situación de la salud del país fue duro. Señaló que “el sistema de salud llega tarde o nunca llega a quienes más lo necesitan «. Se refirió a los recursos mal utilizados o pérdidas por corrupción e ineficiencia que equivalen a hospitales que no se construyeron, o a que haya inseguridad alimentaria, donde 3 de cada 10 peruanos no tiene la certeza de contar con los alimentos necesarios diariamente, lo que genera que el 35% de los niños de 6 a 35 meses sufra anemia. Recalcó, que en la primera infancia: el 12% de los niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica y el 35% padece anemia «.
En ese sentido ha propuesto para el fenómeno de El Niño, implementar un sistema logístico de respuesta rápida para asegurar el abastecimiento de alimentos, agua y medicinas en las zonas de mayor vulnerabilidad. Asimismo, implementará políticas de calidad de vida y protección social, para tal fin, en primer lugar, se reorganizará los programas sociales y servicios públicos, mediante, una política de protección integral de la primera infancia, niñez y adolescencia y la familia para reducir a la mitad la desnutrición crónica y la anemia, el relanzamiento del Pronaa, para garantizar la alimentación nutritiva, segura y de calidad en los colegios públicos y lanzar el programa multisectorial para el desarrollo integral del adolescente, con el objetivo de disminuir el embarazo en el adolescente.
En segundo lugar, implementará la política “Cuidando la experiencia” que implica la protección integral del adulto mayor. En ese sentido garantizará la salud oportuna, el acompañamiento, la seguridad económica, los espacios de integración y una vida digna.
En tercer lugar, ha señalado que se expandirá la infraestructura social, con la reorganización de los programas de agua, desagüe, electricidad, telefonía e internet, así como, las instalaciones educativas y de salud.
El mensaje, ha sido escueto en detalles, sin embargo, claro en las líneas maestras, como corresponde al presidente de la República. Luego, el presidente del Consejo de Ministros abundará en detalles cuando acuda al Congreso para obtener el voto de confianza. Sin embargo, como se ha podido apreciar, no será fácil, debido a la mayoría opositora de la Cámara de Diputados, por tanto, cobra importancia el sustento técnico y el beneficio de las propuestas para las grandes mayorías de la población. Además, el éxito de las promesas en salud dependerá de si se convierte ese diagnóstico en decisiones de gobernanza concretas. Es decir, revertir la fragmentación del Sistema Nacional de Salud y del sistema digital, mejorar y promulgar el Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Salud, más aún, en la parte de los desastres y las emergencias que se encuentra pendiente, articular los determinantes sociales de salud a nivel territorial o distrital y fortalecer el cuidado integral a lo largo de la vida, en el que se incluye al adulto mayor, a través de las Redes Integradas de Salud.
En consecuencia, la presidenta ha formulado tres exigencias para sus funcionarios: método, disciplina y trabajo. Pero es imprescindible agregar una cuarta: el conocimiento. Estas cuatro condiciones deben ser verificadas en el nuevo ministro de Salud y estar presentes en todos los equipos que ejecutarán las políticas contra la anemia y la desnutrición, así como la prevención de los desastres que podría ocasionar el fenómeno de El Niño, entre muchas otras, con la finalidad de cumplir las metas ofrecidas. En caso contrario se correría el riesgo de repetir el ciclo de promesas incumplidas que el mensaje de la presidenta denunció, como característica del abandono del Estado.
Hay que tomar en cuenta que la sobrecarga y el hacinamiento hospitalario, las demoras en la atención, la falta de personal en turnos y guardias, las limitaciones de infraestructura y de equipos e insumos, y un primer nivel de atención débil ha generado que las emergencias se hayan convertido en la puerta de entrada para atenciones que no son verdaderas emergencias, por tanto, han saturado los servicios y han generado la judicialización creciente de los profesionales. ¡Cuidado con la improvisación!
Por Herberth Cuba




