Un buen momento para que el Minsa realice su balance
Terminado el conteo de votos, en los próximos días será proclamada por el Jurado Nacional de Elecciones la nueva presidente del Perú; por tanto, el Ministerio de Salud (Minsa) así como los otros sectores deberán preparar la transferencia de gobierno. En ese sentido, se formarán comisiones de transferencia, del Gobierno saliente con representantes del Gobierno entrante, que revisarán en conjunto, con la supervisión de la Contraloría General de la República, los inventarios, los estados financieros, los proyectos en ejecución, los planes estratégicos, los riesgos existentes, el personal, la entrega de información sanitaria, epidemiológica, presupuestal y de infraestructura, entre otros.
El proceso de transferencia debe asegurar la continuidad de los servicios y de las intervenciones que están legalmente a cargo del Minsa. Sin embargo, en la última semana las actividades realizadas por el Minsa han sido escasas, enfocadas en difundir aspectos recurrentes como, por ejemplo, la emergencia por sarampión, las claves para reducir el riesgo de cáncer, la mejora en la digitalización informática de turnos y de las citas para optimizar recursos en la Diris Lima Norte, los chequeos preventivos en adolescentes, el seguimiento al Plan de Telesalud o el nuevo Esquema Nacional de Vacunación. Como se aprecia, son actividades importantes, pero operativas y con bajo perfil, que corresponden a los directores generales o a los directores de línea. Además en la lista de actividades operativas existe una limitada gestión de riesgos estacionales, como las heladas en las zonas altoandinas y el friaje en la selva con ausencia de coordinación y medidas anticipatorias o en la rendición de cuentas de cada una de estas direcciones. Es probable, que el tiempo de los altos funcionarios se encuentre absorbido, por el planeamiento y organización de la transferencia de gobierno, pese a que la Presidencia del Consejo de Ministros aún no ha publicado los lineamientos. Este retraso pone en riesgo la continuidad institucional, en contravención con la razón de ser del proceso de transferencia, que tiene, hasta el 28 de julio del 2026, un tiempo muy escaso.
Como se puede apreciar, la actual gestión ministerial se encuentra desmotivada y en un proceso casi agónico, incapaz de señalar las líneas maestras de su propia gestión y de los logros alcanzados, con cifras, con rendición de cuentas. En esa línea, no ha dado a conocer cómo enfrenta en primer lugar, las falencias en la atención médica en los hospitales a su cargo, con sobrecarga de pacientes y falta de personal en los turnos y en las guardias, así como, en las demoras de la atención y las limitaciones de infraestructura, equipos e insumos en la mayoría de los hospitales públicos.
En segundo lugar, no existe una línea de acción clara para el primer nivel de atención, a pesar de que se encuentra en marcha, por inercia y voluntad de algunos buenos funcionarios, la implementación de la Redes Integradas de Salud, con participación intersectorial y social mediante los Comités Distritales de Salud y el Modelo de Cuidado Integral de Salud. Además, se le ha restado apoyo político y financiamiento a la implementación de la historia clínica electrónica, que es un proceso imprescindible y previo al uso de la telemedicina y de telesalud en general. Aunque parezca increíble, han exigido, desde el más alto nivel, retornar al uso de papel y archivadores en físico, en detrimento del avance logrado en el proceso de despliegue de la historia clínica electrónica en Lima Metropolitana y a nivel nacional.
En tercer lugar, no ha habido una línea de acción, con financiamiento y prioridad política para fortalecer la promoción de la salud, la prevención y detección precoz de las enfermedades, así como, el fortalecimiento de la capacidad resolutiva para atender a los pacientes crónicos y a aquellos agudos con intervenciones poco complejas. Tampoco se ha fortalecido, incluso con cambios normativos infra legales, la articulación con los hospitales para las atenciones complejas y los institutos para las muy complejas. En ese sentido, se mantiene la sobrecarga y el hacinamiento de los hospitales e institutos.
En cuarto lugar, las emergencias se han transformado en una puerta de entrada a los hospitales e institutos, para atenciones que, en sentido estricto y médico, no son emergencias. Esta anomalía, que es estructural, no ha merecido una línea de acción, por tanto, las emergencias se encuentran saturadas, hacinadas y los médicos y los otros profesionales de salud enfrentan, no solo sobre carga, sino, un proceso de judicialización creciente.
En quinto lugar, el Minsa tiene una amplia cartera de proyectos de inversión en hospitales y centros de salud a nivel nacional, sin embargo, no se ha dado a conocer, si es que existiese, la línea de seguimiento, por tanto, es tiempo que se elabore, si no existiera y se dé a conocer al público resumidamente su avance, cuantos están por culminarse e inaugurarse o cuantos se encuentran paralizados y en qué condiciones.
En sexto lugar, se mantiene la brecha de profesionales con segunda especialidad, en medicina y otras ramas de la salud. Hay un déficit persistente que no ha merecido alguna línea de trabajo por parte del Minsa. Hasta el final de la actual gestión no se podrá realizar el concurso para obtener plazas en el residentado médico, que es como se denomina a la segunda especialización en medicina. Es decir, los hospitales e institutos mantienen las plazas vacantes, lo que agrava el déficit de profesionales, en detrimento de la atención de la población enferma. Además el Congreso ha intervenido con una propuesta legislativa, pero el Minsa, que ha sido incapaz de convocar a un concurso de residentado médico, tampoco ha expresado su lineamiento, para resolver la falta de especialistas. Lo grave es que se requiere financiamiento para el próximo año, si el Minsa, no muestra sus lineamientos, sus prioridades y sus objetivos, no tiene la capacidad de exigir ante el Ministerio de Economía y Finanzas que se mantenga o que se incremente el presupuesto público y las plazas para el residentado médico.
En séptimo lugar, el Programa del Servicio Rural y Urbano Marginal (Serums) se ha convertido en un factor de exclusión y marginación de profesionales, sin mayor impacto en la población más pobre del país, que fue la justificación de su creación. El 2026 se han presentado más de 38,000 profesionales para un poco más de 7,000 plazas. Es decir, 31,000 profesionales –entre médicos, enfermeras, obstetras, psicólogos y otros– se han quedado sin plazas. Sin embargo, la ley exige que sin el requisito de haber realizado el Serums, no pueden trabajar en su profesión para el Estado, ni acceder a especialización profesional o becas. Es decir, es un programa que favorece a una minoría y excluye a la mayoría, mientras que la población de las zonas rurales y urbano marginales, las más pobres, no tiene profesionales con plazas permanentes. En ese contexto, los que rotan por un año, carecen, la mayoría de las veces, de compromiso e identidad con las comunidades. Además, la baja atracción de profesionales por las zonas rurales o remotas se debe a las condiciones laborales difíciles, a la inseguridad en algunas áreas y a las bajas remuneraciones. A pesar de que cada año fallecen profesionales en el cumplimiento de su deber, es increíble que no haya intención de cambio.
La transición de gobierno es un buen momento para que la actual gestión del Minsa realice su balance y deje un diagnóstico, con indicadores y con propuestas. ¡Cuidado con dejar sorpresas!
Por Herberth Cuba






