Interoperar es alinear instituciones, normas y procesos
El 6 y 7 de julio se llevó a cabo el segundo Conectatón, según nota de prensa del Ministerio de Salud, “con el objetivo de acelerar la transformación digital del sistema de salud y garantizar una atención más oportuna, segura y continua para la población”. El primer Conectatón se realizó el 17 y 18 de junio del 2025, y representó un hito para probar la viabilidad técnica de intercambio de información con el uso de estándares internacionales y sentar las bases del Registro de Historias Clínicas Electrónicas (Renhice). Por si fuera poco, el Perú, a través de la Oficina General de Tecnologías de la Información (OGTI), recibió cuatro reconocimientos, entre ellos el de Campeón de Gestión del Cambio PH4RH (Pan-American Highway for Digital Health) y La Ruta Panamericana de Salud Digital, que es una iniciativa impulsada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La Conectatón es un evento técnico de integración y prueba, en el que varios sistemas de información de historia clínica electrónica intentan conectarse entre sí y demostrar que pueden compartir datos clínicos de forma segura, estandarizada y útil para la atención. Es decir, es una validación práctica de interoperabilidad entre sistemas distintos para intercambiar información clínica sin perder calidad, trazabilidad ni seguridad. La finalidad es que la información de un paciente que se atiende en un lugar y luego en otro, fluya y se encuentre siempre a disposición, de tal manera que se evite repetir exámenes, reducir errores y mejorar la continuidad de atención.
El BID y la OPS contribuyen con financiamiento, acompañamiento técnico, articulación regional y validación tecnológica, entre otros. El aporte de la OPS busca que los países no desarrollen soluciones aisladas, sino compatibles con estándares internacionales. El BID apoya la modernización de los sistemas de salud digital, impulsa la transformación institucional y promueve proyectos que mejoren la eficiencia del Sistema Nacional de Salud y su capacidad de integrar información clínica. En ese sentido, la Conectatón no es un invento peruano aislado, sino una metodología regional para probar interoperabilidad y acelerar el aprendizaje entre países.
Hay que resaltar que el sector salud no cuenta con una línea de base de interoperabilidad plena entre todos los establecimientos de salud, sino que se encuentra en una etapa de preparación, estandarización y acreditación. El Ministerio de Salud ha publicado los lineamientos de interoperabilidad de la Historia Clínica Electrónica basados en el estándar FHIR (Fast Healthcare Interoperability Resources), construido sobre la norma internacional HL7 (Health Level Seven); además, el Minsa se encuentra en la fase de implementación operativa del Renhice y de la Agenda Digital del sector salud. En esa línea hay que señalar que ya hay sistema de historia clínica electrónica, existen lineamientos técnicos y un repositorio nacional de respaldo, así como un proceso de acreditación para que los sistemas informáticos puedan conectarse. Sin embargo, no todos los establecimientos interoperan de forma homogénea. Por eso, más que a una interoperabilidad completa, hay que referirse a una interoperabilidad en despliegue y consolidación. En ese contexto, la realización de la Conectatón 2026 es una continuidad positiva, que debido a la envergadura de la transformación tecnológica, requerirá próximos y sucesivos eventos, independientemente de los ministros o funcionarios que se encuentren a cargo del sector Salud. Pero también hay que tener cuidado de los atajos que pretenden abreviar el proceso.
Uno de ellos es la plataforma que se usa para la telemedicina, llamada Teleatiendo, debido a que es un registro paralelo a la Historia Clínica Electrónica. La telemedicina nació como una plataforma de atención remota con flujos propios de citas, atención, trazabilidad y registro. Teleatiendo cumple una función operativa y administrativa específica dentro de los servicios de telesalud, mientras que la historia clínica electrónica debe ser el registro clínico oficial y completo de la atención. Hoy, contrario a las normas vigentes, las consultas por telemedicina se registran en Teleatiendo y no se reflejan en la historia clínica electrónica, es decir, se pierde continuidad clínica, se duplica trabajo y se complica la trazabilidad del acto médico y asistencial. Teleatiendo es una plataforma creada por el Minsa que compite con la Historia Clínica Electrónica, también creada por el Minsa; además, esta última es obligatoria. Resulta un contrasentido que los 2 últimos ministros hayan impulsado el uso paralelo de Teleatiendo, cuando ya se encontraba en pleno proceso de despliegue nacional y consolidación la Historia Clínica Electrónica. Además, es un derecho de los pacientes que sus atenciones mediante la telemedicina se encuentren en la Historia Clínica Electrónica en forma segura, útil y legal. Algo similar ha ocurrido con la norma, recientemente promulgada, del sistema informático de los Bancos de Sangre y su vacío legal que obligue la interoperatibilidad con la Historia Clínica Electrónica.
Contrario a lo que cree la actual Alta Dirección del Minsa, la interoperabilidad no se consigue copiando pantallas, como se hace ahora entre la Historia Clínica Electrónica y el Refcom para las referencias o traslados de pacientes, sino definiendo estructuras de datos comunes, vocabularios consistentes y reglas compartidas para el intercambio fluido de información. Por ejemplo, si un sistema llama “paciente” a un dato, otro lo codifica distinto y un tercero lo interpreta de otra forma, la red falla. Para evitar la falla se requieren estándares (HL7 y FHIR), que se definen por su capacidad de representar información clínica con exactitud, de uso internacional, para facilitar la integración entre sistemas y permitir el escalamiento nacional. La interoperabilidad evita repetir procedimientos, reduce costos, mejora la seguridad del paciente y ayuda a que el Estado tome decisiones de salud pública con datos más completos y confiables. También protege al paciente frente a la fragmentación del sistema, porque su información no queda encerrada en un solo proveedor o institución.
Como señala la OPS, “la transformación digital en salud no se logra solo con tecnología, sino con acuerdos sólidos entre instituciones, gobernanza clara y enfoque centrado en las personas”. Es decir, interoperar no es solo conectar computadoras, sino alinear instituciones, normas, procesos y confianza. Además, como es obvio, el Minsa exige que los sistemas de información cumplan los procesos de acreditación, supervisión y los estándares de seguridad para conectarse con el Renhice. Por tanto, es necesario, en primer lugar, acelerar la acreditación técnica de todos los sistemas de información de historias clínicas electrónicas, con la exigencia del uso uniforme de los estándares HL7 y FHIR en todos los proyectos nuevos.
En segundo lugar, es urgente integrar telemedicina, Teleatiendo y la historia clínica electrónica para eliminar el doble trabajo y el registro duplicado, para que no se pierda la continuidad clínica y se garantice la trazabilidad del acto médico y de salud.
En tercer lugar, se necesita crear una mesa nacional permanente de interoperabilidad con el Ministerio de Salud y sus órganos desconcentrados, las redes integradas de salud, el sector privado y los colegios profesionales y otros, dentro del Consejo Nacional de Salud, que le otorgue predictibilidad y confianza en el tiempo.
En cuarto lugar, hay que financiar la adecuación técnica de establecimientos de salud pequeños y en regiones con menor capacidad digital. Así como reforzar la capacitación clínica y técnica de todo el personal de salud, porque la interoperabilidad falla si los usuarios no la conocen. En ese sentido se deben establecer incentivos económicos para los servidores por el uso de la Historia Clínica Electrónica.
En quinto lugar, se deben publicar catálogos nacionales de datos y terminologías clínicas para homogeneizar el lenguaje y establecer auditorías periódicas de calidad de datos, seguridad y trazabilidad. Así como la vigilancia para mejorar la identificación única del paciente y del profesional para evitar errores de coincidencia.
En sexto lugar, es necesario medir los resultados con indicadores públicos sobre continuidad de atención, reducción de exámenes repetidos y porcentaje de establecimientos interoperables. La tarea es enorme. ¡Cuidado, sin Historia Clínica Electrónica no hay telemedicina!
Por Herberth Cuba





